Francisco Gabriel Bezares Molina
Gerente de Desarrollo en Nauphilus
Ingeniería en Computación
Mi experiencia universitaria fue sumamente gratificante, caracterizada por una convivencia amena y, al mismo tiempo, desafiante. El hecho de formar parte de grupos reducidos nos impulsaba constantemente al trabajo en equipo y a afrontar proyectos complejos de manera conjunta. Lo más valioso de esta formación fue la oportunidad de revisar a fondo diversas áreas de la computación. Este enfoque integral me brindó un panorama sumamente amplio y me permitió descubrir mis verdaderas pasiones profesionales, transitando por disciplinas como la gestión de proyectos, el soporte, las bases de datos, el desarrollo front-end y back-end, la arquitectura de TI y la programación. Dentro de la retícula académica, las materias que marcaron una diferencia definitiva en mi perfil fueron, en primer lugar, Programación Orientada a Objetos, ya que en el mercado laboral actual es evidente que pocas personas desarrollan una sólida capacidad de abstracción de información, lo cual otorga un valor agregado muy marcado. En segundo lugar, las asignaturas de la especialidad en Inteligencia Artificial resultaron cruciales; comprender desde las bases el comportamiento de las redes neuronales, algoritmos genéticos, el machine learning y los sistemas que hoy en día potencian el desarrollo de software me brindó una ventaja competitiva clave. Aunado a esto, la relación con los profesores fue excelente; su guía aportó muchísimo a mi formación profesional e incluso logré consolidar una gran amistad con algunos de ellos que perdura hasta el día de hoy. Asimismo, aunque la oferta de actividades extracurriculares era prácticamente nula, la participación en los torneos de fútbol se convirtió en un espacio ideal para convivir, despejarse e intercambiar ideas con compañeros de otras ingenierías y carreras. En el ámbito profesional, contar con el título universitario fue indispensable, ya que funciona como el primer filtro en la mayoría de las empresas y hace que las organizaciones volteen a verte. Si bien la universidad no era ampliamente conocida en el sector laboral en su momento, el desempeño y los resultados que he demostrado han llevado a que las empresas investiguen y reconozcan la calidad de la institución. Además, la modalidad de tiempo completo de la universidad me otorgó una resiliencia única: mientras que a muchos profesionales les cuesta adaptarse a las jornadas de oficina de ocho o nueve horas debido a esquemas universitarios más cortos, para mí la transición fue muy natural, permitiéndome afrontar el horario laboral con total tranquilidad. Hoy en día, la habilidad más competitiva que adquirí y que aplico a diario es la investigación metodológica como primer paso para la resolución de problemas. En nuestro campo nos contratan para dar soluciones, y saber cómo y dónde buscar información de manera correcta es un diferenciador crítico. En mi rol actual como Gerente de Desarrollo, me destaco por tomar decisiones lógicas, coherentes y sólidamente argumentadas, alejadas de la impulsividad. Mi crecimiento se ha fundamentado en dos pilares: la proactividad para proponer soluciones tecnológicas eficientes y adaptadas al tiempo disponible, y una gestión estratégica de recursos y tiempo. Esto último me permite conocer a fondo las capacidades de mi equipo de desarrolladores para distribuir el trabajo de manera óptima, garantizando que los entregables se cumplan siempre en tiempo y forma. Como reflexión final, quiero invitar a las nuevas generaciones a no subestimar ninguna de sus capacidades. Muchas veces existen habilidades que pensamos que no son del todo "relevantes", pero que al final del día cobran un peso enorme cuando se compite con miles de profesionales en todo el país por una vacante o un incremento salarial. Para lograrlo, es fundamental sincerarse con uno mismo y entender a fondo nuestras fortalezas, especialmente porque el mercado de la computación es sumamente amplio y abarca muchísimas áreas de especialización. Al final, estar siempre abiertos al cambio, identificar dónde podemos aportar mayor valor y potenciar esas habilidades al máximo es lo que realmente te acercará a diferenciarte por completo de los demás y construir tu propio sello distintivo.
"Inspirando a las futuras generaciones de profesionistas."